Los avatares de la sexualidad,
la vida amorosa
(Presentado en el IX congreso de estudiantes de psicología, Universidad de La Habana)
(Presentado en el IX congreso de estudiantes de psicología, Universidad de La Habana)
Prof. Eduardo Méndez
En las dificultades de mi estilo
hay algo que debe responder al Objeto mismo del que se trata
Jacques Lacan
Jacques Lacan
Este ensayo intenta
una primera introducción al tema de la sexualidad inaugurada por Freud.
En los llamados
textos prepsicoanalíticos, esta anticipado lo que él psicoanálisis entiende por
sexualidad, por ejemplo: en la época de la histeria cuando elabora la noción de
cuerpo representado, y en (1896) cuando por primera vez en una carta a Fliess
menciona la cuestión de las zonas erógenas. Aunque todavía con premisas
fisiológicas y químicas acerca del tema, fue con el Manuscrito K que asume un
enfoque más psicológico con la mención de los poderes represores, de los
diques, asco, vergüenza y moral.
Con el descubrimiento
casi simultáneo del complejo de Edipo (1897) Freud desestima la inicial teoría
de la seducción, apoyada en una concepción madurativa, el despertar de la
sexualidad se sostiene en el deseo que nos viene dado del otro.
Las observaciones
clínicas fueron las que lo llevaron a indicar que los factores sexuales son la
causación de las psiconeurosis y las neurosis de angustia que a Freud lo
condujeron a efectuar una vasta investigación sobre la sexualidad.
En (1905) con los Tres ensayos de una teoría sexual
sostiene que la opinión popular tenía ideas bien precisas de lo que era la
pulsión sexual:
Faltaría en la
infancia, advendría en la época de la pubertad, y en conexión con el proceso de
maduración se exteriorizaría en la
atracción irrefrenable que un sexo ejerce sobre el otro.
¿Si todo fuese
genitalidad como se explicarían las aberraciones sexuales, es decir las
desviaciones respecto del objeto y de la meta sexual?
De ahí que es
necesario diferenciar claramente la función genital de la función sexual para
ese fin comenzaré por definir la pulsión:
1)
“Un concepto fronterizo[1]
entre lo anímico y lo somático”
2)
“Una exigencia de trabajo que lo somático le impone a lo anímico” y por
último
3)
“Es solo al comienzo una agencia
representante psíquica de un estímulo intrasomático en continuo fluir”
Debemos poner el
acento en otra diferencia fundamental, la pulsión se diferencia de los
estímulos en que estos últimos actúan de un solo golpe. ¿qué significa esto?:
Por ejemplo: “tengo
hambre” que sería un estimulo fisiológico para lo psíquico, la expresión de una
necesidad y la respuesta que cancela ese estimulo seria comer. “tengo sueño”,
duermo y esa repuesta cancela el estímulo, podríamos enumerar una infinidad de
este tipo de ejemplos.
Pero lo pulsional
“no” actúa de un solo golpe es una tensión sexual somática “constante” que
exige un trabajo permanente para el aparato, para lo psiquico, esto ya constituye una anticipación
de lo que sería la sexualidad.
El problema es que lo
anímico tiene dos maneras de aligerar esas exigencias (sexuales) una de ellas, la más importante es a través de la palabra, la otra, es la acción. Por tanto
se podría afirmar que para el caso de los estímulos el aparato psíquico
encuentra la o las respuestas adecuadas, pero para el caso de la pulsión no hay
respuesta adecuada. Cabe aclarar que la palabra, el acto de hablar, es también
una acción.
Otra diferencia
importante que se deriva de lo anterior es que para los estímulos existe un
objeto en norma, para la exigencia pulsional el objeto en tanto de borde, esta
perdido por lo que puede ser cualquier objeto (fetichismo). Ese objeto
funciona, en tanto elemento fetiche, para exacerbar el deseo.
Un ejemplo que
utilizo para dar cuenta de esto es:
Un león es todo para
una leona y al revés, solo se aparean para el fin reproductivo y la
perpetuación de la especie. En cambio, en el sujeto hablante, una mujer no es
todo para un hombre y al revés. Siempre hay un resto, un punto de falta y desencuentro que desarmoniza el lazo.
Freud elaboraba la
configuración interna de las pulsiones a partir de cuatro elementos, a saber:
1-
El objeto de la pulsión es: desde
donde parte la atracción.
2-
La meta de la pulsión es: el camino
o recorrido que se toma para alcanzar la satisfacción con dicho objeto.
3-
La fuente es: lo más somático de la
pulsión vendría a ser el organismo en tanto resto afectado por lo simbólico. Un
cuerpo otro que incluye, y a su vez excluye al organismo.
4-
El drang que es la fuerza pulsionante, la exigencia de trabajo y
motor, el apremio de la vida, sería otra manera de pensar un acercamiento a la
noción sexualidad.
La pulsión es autoerótica,
el organismo afectado por el lenguaje pasa a ser cuerpo erógeno, del mismo
modo y así como la sexualidad tiene un alcance más vasto que incluye a lo
genital y a su vez lo excluye, la noción de cuerpo incluye a la de organismo,
este último queda subvertido y mortificado, el objeto se perfila desde el
comienzo como un objeto perdido, objeto de borde dado que si fuese un objeto en norma,
estaríamos en el plano de la naturalidad. (Vida animal)
Con la pulsión queda inaugurada
la sexualidad, ésta se encuentra ligada a la parcialidad que caracteriza al Trieb Freudiano.
Concepto central en psicoanálisis que anula y excede, precisamente, la diferencia anatómica entre los sexos cuya oposición para la función genital es pene-vagina, en cambio en la función sexual la oposición es pene ausencia de pene, la lógica del falo-castrado, es por eso que las fases del desarrollo, de la libido trascienden el orden natural, ubican tiempos diferentes en la constitución del sujeto. (Nachtraglich) la sexualidad se constituye a partir de dos oleadas.
Concepto central en psicoanálisis que anula y excede, precisamente, la diferencia anatómica entre los sexos cuya oposición para la función genital es pene-vagina, en cambio en la función sexual la oposición es pene ausencia de pene, la lógica del falo-castrado, es por eso que las fases del desarrollo, de la libido trascienden el orden natural, ubican tiempos diferentes en la constitución del sujeto. (Nachtraglich) la sexualidad se constituye a partir de dos oleadas.
La pulsión nunca puede ser objeto de la
conciencia, solo puede serlo la representación que es su representante. La
representación palabra.
La constitución
básica de la pulsión anticipa una insatisfacción constitutiva, el objeto
definitivo de la pulsión no es el de la
satisfacción plena, esta negado por razones de estructura, no es el originario
sino subrogados de esté. El encuentro con el objeto es siempre un reencuentro.
No hay adecuación entre el sujeto y el objeto.
¿Por qué no hay
satisfacción plena? Porque existe una diferencia fundamental entre el placer de
satisfacción hallado y el pretendido. Entre lo buscado y lo hallado hay un
resto que anticipa ese punto de falta que motoriza al deseo humano.
¿Qué motivo tendrían
los seres humanos para dar otros usos a sus fuerzas pulsionales, si de
cualquier distribución de ellas obtuvieran una satisfacción plena, total?
La parcialidad es
siempre en relación al fin totalizante de la reproducción,
su meta es el vaivén (drive) con que ella misma se
estructura, sale de la fuente y vuelve a la fuente, si la meta es la
reproducción, la satisfacción que asume la pulsión es alcanzar la satisfacción
sin alcanzar la meta.
Fuente y meta se
coordinan sostienen el trayecto pulsional en el cual se gana el placer
paradójico que caracteriza a la satisfacción de la pulsión. En el recorrido
“drive” para alcanzar la satisfacción aparece lo que es del orden del lenguaje
ver-verse y ser visto.
Fuente-meta, estatuye
el objeto hueco de borde como una boca que se besa a sí misma. Ejemplo de esto
es el chupeteo, el mamar con fruición, el bebe a pesar de sentirse saciado
sigue mamando de la teta. El adormecimiento es un acto paradigmático de la
sexualidad infantil conforma uno de los caracteres decisivos de la misma cuyo apuntalamiento
está en la satisfacción de las necesidades biológicas. El niño al mamar con
fruición se adormece a pesar de que en un momento esta saciada la necesidad del
organismo, sigue chupando, una boca que ya se anticipa como zona erógena.
Las características
de la sexualidad infantil son:
El autoerotismo, es
decir, la búsqueda de placer en el propio cuerpo, el placer de órgano a partir
de las zonas erógenas que indica que está en juego el objeto parcial de la pulsión
cuya marca ubicamos en la pérdida y separación que constituye la experiencia
primaria de satisfacción, la vida del sujeto es un camino signado de “pérdidas”,
que estructuran su vida anímica asume un valor estructurante que se da en la
primerísima infancia, de cero a seis años, en ese momento que se dio en llamar
embarazo ex tópico (fuera de lugar) constituyente de esa subjetividad,
inaugurada por Freud. Esas pérdidas continúan durante toda la vida del sujeto.
Otra característica es que cumple una función estructurante del aparato
psíquico, y cuando mencionamos las desviaciones de la satisfacción decimos que
es aberrante.
Al comienzo Freud
parte del modelo reflejo cuya homeostasis daba cuenta de que en términos
energéticos el aumento de tensión se siente como displacer mientras que la
descarga como placer, el aligeramiento es a través de la palabra y la acción. Pero
en estos ensayos Freud advierte que en los actos previos al coito hay un
aumento de tensión que se siente como placer. Entonces, se entiende que a mayor
tensión-mayor placer una peculiar mezcla de placer displacer sensación de
satisfacción en el dolor.
Lo que va a dar
cuenta de la satisfacción pulsional y el goce del más allá.
Con la construcción
de la primera tópica queda inaugurado el aparato psíquico para el
psicoanálisis, el esquema del peine y la pulsión dan cuenta de que la
homeostasis no le alcanza para explicar el funcionamiento de dicho aparato que
se perfilaba ya desde antes en la obra el principio de placer-displacer que a
su vez, mas adelante y con la conceptualización de las dos enmiendas, tampoco
le alcanza, de ahí el trabajo de (1920) Mas allá del principio de placer y la
segunda tópica Yo, Súper yo y Ello, cabe aclarar que tanto el modelo reflejo
como el principio de placer- displacer no caen, sino, que quedan incluidos, por
así decir, en el más allá del principio de placer que es el que gobierna la
vida anímica de los seres humanos.
Acerca del pasaje del
trauma a la fantasía: Este pasaje continúa en la senda de la pregunta por la
causa y a su vez no implica el abandono de lo traumático en su obra, más bien
va a tomar un valor estructurante y constante.
En su investigación
Freud se ve conducido a postular que no hay inocencia en la vida infantil, ya
en la primera concepción etiológica se anticipa allí el valor sexual, la
necesidad de abordar una revisión sexual, conducirá a Freud a construir el concepto de pulsión.
Por ahora en 1905 introduce el concepto de pulsión y fantasía que adquiere un
valor de verdad, que sustituye a la de la realidad objetiva. En el viraje que
se pronuncia deja de lado la influencia del otro exterior. Plantea dos condiciones
infantilismo y sexualidad, se articulan a partir de la redefinición de la
seducción que lejos de perderse y a la luz de su correlato con la pasividad,
nos conducirá a la sexualidad infantil, la estructura de la pulsión y su
implícita noción de transindividualidad.
La importancia recae
entonces en eso algo otro que excede al recuerdo, que no pertenece al mismo y hace
que la sobredeterminación escape al recuerdo. En esta otra pieza distinta al
recuerdo, tales fantasías no son retoños de un recuerdo de eficacia inconsciente sino que derivadas también de la
escena sexual infantil, se conocen, se confiesan como una realidad que se
siente penosa, por que se relacionan con escenas de goce.
Caído así el mito de
una supuesta inocencia infantil, la concepción solidaria a la opinión popular
de la sexualidad cede el paso a la teoría de la libido, de ahí que se quiebra
la equiparación sexualidad igual genitalidad.
Hubo entonces una
época en Freud que sobreestimaba los sucesos efectivamente acaecidos, pero a
partir de aquí y en su lugar en cambio, distingue los espejismos mnémicos de
las histéricas, que nada tienen que ver con las huellas de los hechos reales.
El estatus otorgado a
la vivencia infantil deja de ser el de un suceso realmente acontecido, la
fantasía de deseo ocupa un lugar central, cobra preeminencia la realidad psíquica
sobre la material.
Como dijimos la diferencia
sexual y genital, donde lo sexual son pulsiones parciales que inauguran las
zonas erógenas, mientras que lo genital está al servicio de la reproducción
biológica humana, conservación de la especie, coito.
Ya no hay inocencia infantil
Freud dice el niño es un perverso polimorfo, este es el marco que precisamente
define a la pulsión y su valor estructurante para todo hablante ser.
La sexualidad en
tanto pulsional pasa por las redes de la palabra, la pulsión es autoerótica y
parcial, el objeto que la funda se perfila como objeto opuesto a lo plenamente
satisfactorio. Anula toda regencia anatómica, el proceso de sexuacion no es del
orden natural, la pulsión inaugura un cuerpo erógeno, cuerpo simbolizado, un
cuerpo retóricamente organizado.
En Introducción al narcisismo Freud plantea
una serie universal y fundamental donde podríamos ubicar al psicoanálisis en su
conjunto, dicha serie reza así:
Autoerotismo Libido del Yo Libido de Objeto
Imagen especular de sí Otro totalizado
Las teorías sexuales
infantiles, las características de la sexualidad y la parcialidad de la pulsión
hay que ubicarlas en el autoerotismo, que está de antes, a esto se le suma no
en términos evolutivos sino inclusivos, la libido del yo, en un nuevo acto psíquico
que va a estar relacionado con el advenimiento al lenguaje y a posteriori la
elección del objeto. En esta serie ubicamos el narcisismo primario, lo que no
se cede de la libido del yo y el narcisismo secundario que lo ubicamos en la
reversibilidad. Entre la libido del yo y la de los objetos debe haber una
reversibilidad que entendida como dinámica da cuenta de un estado de salud
aparente y cuando hay detenimiento en esa dinámica podremos hablar de
patologías sobre todo narcisisticas.
Freud diferencia el
registro del amor del campo de los requerimientos pulsionales que están en su
base.
“Toda vez que el
objeto originario de una moción de deseo se ha perdido por obra de la represión
suele ser subrogado por una serie interminable de objetos sustitutos, los
cuales ninguno satisface plenamente.”
La cosa “Das Ding” resta como núcleo en la economía
libidinal y funciona como extranjero al júbilo que la totalidad de la imagen
representa. Lo notable es que constituido el autoerotismo la actividad sexual
desasida de la nutrición resta una parte considerable que ayuda a preparar la
elección de objeto y así restaurar dicha pérdida (el objeto Das Ding) el pecho en tanto ese objeto
inicial se vuelve paradigmático de todo vínculo de amor. Permutar el objeto de
las pulsiones parciales por un objeto único, fue necesario introducir al otro
para que el yo se constituya esa especular relación de duplicación.
El narcisismo se
funda en la identificación del otro semejante. La identificación nos viene del
Otro.
La madre en tanto
primer objeto de amor para ambos libidiniza al bebe y lo lanza al deseo, cuando
esto no ocurre hay patología.
En 1905 Freud nos
dice que el Narcisismo ha de ser incluido dentro la teoría de la libido. La noción de libido yoica se
vuelve accesible al estudio analítico cuando ha encontrado empleo psíquico, es
decir, el paso del Yo al Objeto su investidura y nuevamente al Yo, la
Reversibilidad, Freud equipara esta movilidad con la normalidad
Introversión-retracción
donde amarse a sí mismo es la característica esencial del narcisismo.
Introversión,
neurosis.
Retracción, son
afección narcisisticas no puede encontrar camino de regreso a los objetos.
(Psicosis)
Citando a J. Lacan:
“Lo que diferencia a la sociedad animal de la sociedad humana, es que
esta última no puede fundarse en ningún vinculo objetivable debe incorporarse
la dimensión intersubjetiva como tal”[2]
Este objeto perdido
que queda inaugurado es el que engendra una diferencia estructurante entre lo
buscado y lo hallado, esto es precisamente lo que estructura al deseo en tanto
humano opuesto al “wunsch” anhelo. Es
el orden simbólico o su des-orden lo que determina ese espacio de encuentro
parcial con el objeto. Es dentro del orden de la palabra, en su interdicto que
el inconsciente tal como Freud lo definió muestra al deseo. La pulsión, se
articula alrededor de ese objeto parcial como instrumento de la ganancia de
placer (Lustgewin) y oscila entre la
variabilidad y la fijación.
Recién en 1920 Freud.
Redefine la noción de pulsión que introdujo en 1905 allí veremos que el
interior-exterior del objeto parcial Das-Ding
de la pulsión será anterior desde el punto de vista lógico, no cronológico, al
registro del narcisismo que a diferencia de este no es observable y no tiene
representación por la imagen.
El deseo en tanto
como lo piensa el Psicoanálisis se desliza y desplaza dentro de la cadena Significante
(Desplazamiento), como no realizado por definición, y a condición de poder
realizarse ahí en lo no dicho en ese lugar de hiancia, de agujero, de precipitado,
de abismo que inaugura el sujeto del Inconsciente esté sujeto se encuentra en
todos sus dichos como parletre por fuera del objeto que lo causa, por fuera de
la sobredeterminación Psíquica.
En el origen la
muerte de la cosa por la palabra, muerte de eso que éramos, pérdida e
inauguración a la vez, momento no
fechable para el advenimiento de un sujeto, momento no cronológico, que está
dado por el trauma, que resta y está por fuera de la posibilidad de ser dicho,
es lo que da origen, se ubica allí en el seno del proceso primario, en el lugar
mismo de la cosa “causa”, de la cual todo depende, todo lo que sigue, hasta la
fenomenologización de esa estructura.
La pulsión es justamente
el montaje a través del cual la sexualidad participa de la vida Psíquica y de
una manera que es de estructura de hiancia característica del Inconsciente
Dice Lacan:
“Dos extremos de la experiencia analítica lo reprimido primordial es un
Significante. Y aquello que se erige encima para constituir el síntoma podemos
considerarlo siempre como el andamiaje Significante. Lo reprimido y el síntoma
son homogéneos, siempre reductibles a funciones Significantes.
En el otro extremo está la interpretación que concierne a ese factor
dotado de una estructura temporal especial que trate de definir mediante la
metonimia (desplazamiento, cadena asociativa,
asociación libre) en su término la interpretación apunta al deseo. En el
intervalo esta la sexualidad. De no haberse manifestado la sexualidad, en forma
de pulsiones parciales, como lo que domina la economía de este intervalo,
nuestra experiencia no sería más que una mantica.”[3]
(Más que un espacio
entre dos establecido para la comprensión, la imaginarizacion, no sería más que
un espacio quimérico, donde el sentido y el entendimiento seria lo que
prevalezca), en detrimento del ser, del sujeto del Inconsciente y su deseo.
“La legibilidad del sexo en la interpretación de los mecanismos
Inconscientes es siempre retroactiva” el Nachtraglich Freudiano.[4]
La estructura del
tiempo del análisis tal como la formula Freud y posteriormente Lacan, da cuenta
de un futuro anterior.
El complejo de
castración es el nombre de la caída del primado del falo. El niño se confronta
subjetivamente con la falta, es la representación de una pérdida,
representación inconsciente de la pérdida estructural.
El amor es la
sublimación del deseo, es una demanda incondicional de presencias y ausencias,
es metáfora, dar una cosa por otra, es el fundamento que entre dos seres se
intenta construir para velar la relación imposible que se mantiene a nivel de
la pulsión. Lo inefable del amor nos expone a una perdida que engaña en
cualquier momento de la vida. Es dar lo que no se tiene a quien no es. La
oposición fálico-castrado es opuesta a la oposición genital pene-vagina donde
la desmentida y renegación es anterior a la propia sexuacion. Como cada sujeto
asume su propio ser sexuado.
La perversión es un
referente de la pulsión en la vida humana. Cuando se da el desvío respecto del
objeto y de la meta podemos hablar de perversiones en tanto negativo de las
neurosis.
Relación entre
neurosis, normalidad y perversión esto es lo que nos aportan Los tres ensayos.
La sexualidad
infantil rompe con el mito de la inocencia infantil, sino que su perversión
polimorfa es la que va a definir la estructura misma de todo ser hablante.
La sexualidad en
tanto pulsional pasa por las redes de la palabra (constitución subjetiva) es el
lenguaje que mortifica esa pura biología, que inaugura un cuerpo erógeno, en
tanto zona retóricamente organizada. Otra elemento a tener en cuenta que es de
suma importancia y de alguna manera correlato de lo antedicho es que la
diferencia entre la necesidad, la demanda y el deseo.
El organismo, su
fisiología etc. tiene que ver con la necesidad, mientras que la demanda es la
formulación de esa necesidad, el orden simbólico, la brecha que existe entre la
necesidad y la demanda da cuenta de la moción de deseo.
Es un cuerpo
fragmentado por los efectos del ordenamiento simbólico, esa inseminación
simbólica que da cuenta de un orden absolutamente distintivo del orden natural
y del plano de la necesidad. Hay que recordar que el lenguaje preexiste al
neonato.
“No existe, en psicoanálisis, en
relación a la interpretación, más criterio de verificación que comprobar si el
análisis marcha o no. ¿Pero cómo saber si un análisis funciona? Hay una manera:Entender que ocurre en la transferencia, la relación analítica por antonomasia.Dicho de otra manera: el criterio de verificación es que la relación
analítica funcione, que marche hacia adelante, que se habrá una historia, que
el sujeto en cuestión puede andar en dirección a su deseo. Desde Franco a otros
censores ustedes saben, hay mucha gente que se preocupa en general para que la
gente no tenga historia. Y yo me temo que quienes se ponen del lado de los amos
son los mismos que temen por las garantías. El analista no le pide al paciente
que sea serio en su decir. Sino al revés que se errático, que asocie libremente
en fin.”
La demanda es la
formulación y el pedido de análisis, donde lo que está en juego son los
avatares de la situación transferencial que es el pivote del tratamiento, que hace a la dirección de la cura, una puesta en marcha de la historia jamás
formulada por parte del analizante, el amor también se pone en juego en la
relación transferencial con el psicoanalista, que opera como posibilitador de
las asociaciones del paciente. Al decir de Oscar Masotta para que se abra una
historia, se reescriba y que el sujeto en cuestión pueda andar en dirección a
su deseo.
Bibliografía
S. Freud. Neuropsicosis de defensa T.III Amorrortu Editores
S. Freud. Tres ensayos de una teoría sexual T. VII
Amorrortu Editores
S. Freud. Introducción al narcisismo T. XIV Amorrortu
Editores
S. Freud. Pulsiones y destinos de pulsión. T. XIV
Amorrortu Editores
J. Lacan “Los cuatro conceptos fundamentales del
psicoanálisis” Seminario 11 Ediciones paidos.
J. Lacan “Los escritos técnicos de Freud”
Seminario I Ediciones Paidos.
O. Masotta “Lecciones de introducción al Psicoanálisis”
Editorial Gedisa
E. Mendez “Introducción
al Psicoanálisis” en blogspot.com.ar
[1] El resaltado es mío. La
noción de fronterizo anticipa y va a dar cuenta que la pulsión se asienta sobre
un “borde” topológico entre el organismo
y el cuerpo és
las dos cosas al mismo tiempo cuyo drive en tanto energía, dinamismo y empuje
se desplaza por el sistema de huellas
que alude a la hipótesis o representación auxiliar que Freud cita como
analogía en sus primeros escritos. De ahí la noción de facilitación somática
que de algún modo indica la relación entre en el organismo y el cuerpo.
[2] Jacques Lacan “Los escritos
técnicos de Freud” Seminario. 1 Pág. 325
(1953-1954)
[3] Jacques Lacan Seminario 11
pág. 183 (1964) Ediciones Paidos.
[4] Ídem. Ob. citada
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