jueves, 10 de noviembre de 2016

Los avatares de la sexualidad, la vida amorosa

Los avatares de la sexualidad, la vida amorosa
(Presentado en el IX congreso de estudiantes de psicología, Universidad de La Habana)


Prof. Eduardo Méndez

En las dificultades de mi estilo hay algo que debe responder al Objeto mismo del que se trata 

Jacques Lacan

Este ensayo intenta una primera introducción al tema de la sexualidad inaugurada por Freud.
En los llamados textos prepsicoanalíticos, esta anticipado lo que él psicoanálisis entiende por sexualidad, por ejemplo: en la época de la histeria cuando elabora la noción de cuerpo representado, y en (1896) cuando por primera vez en una carta a Fliess menciona la cuestión de las zonas erógenas. Aunque todavía con premisas fisiológicas y químicas acerca del tema, fue con el Manuscrito K que asume un enfoque más psicológico con la mención de los poderes represores, de los diques, asco, vergüenza y moral.
Con el descubrimiento casi simultáneo del complejo de Edipo (1897) Freud desestima la inicial teoría de la seducción, apoyada en una concepción madurativa, el despertar de la sexualidad se sostiene en el deseo que nos viene dado del otro.
Las observaciones clínicas fueron las que lo llevaron a indicar que los factores sexuales son la causación de las psiconeurosis y las neurosis de angustia que a Freud lo condujeron a efectuar una vasta investigación sobre la sexualidad.
En (1905) con los Tres ensayos de una teoría sexual sostiene que la opinión popular tenía ideas bien precisas de lo que era la pulsión sexual:
Faltaría en la infancia, advendría en la época de la pubertad, y en conexión con el proceso de maduración  se exteriorizaría en la atracción irrefrenable que un sexo ejerce sobre el otro.
¿Si todo fuese genitalidad como se explicarían las aberraciones sexuales, es decir las desviaciones respecto del objeto y de la meta sexual?
De ahí que es necesario diferenciar claramente la función genital de la función sexual para ese fin comenzaré por definir la pulsión:

1)     “Un concepto fronterizo[1] entre lo anímico y lo somático”
2)     “Una exigencia de trabajo que lo somático le impone a lo anímico” y por último
3)     “Es solo al comienzo una agencia representante psíquica de un estímulo intrasomático en continuo fluir”
Debemos poner el acento en otra diferencia fundamental, la pulsión se diferencia de los estímulos en que estos últimos actúan de un solo golpe. ¿qué significa esto?:
Por ejemplo: “tengo hambre” que sería un estimulo fisiológico para lo psíquico, la expresión de una necesidad y la respuesta que cancela ese estimulo seria comer. “tengo sueño”, duermo y esa repuesta cancela el estímulo, podríamos enumerar una infinidad de este tipo de ejemplos.
Pero lo pulsional “no” actúa de un solo golpe es una tensión sexual somática “constante” que exige un trabajo permanente para el aparato, para lo psiquico, esto ya constituye una anticipación de lo que sería la sexualidad.
El problema es que lo anímico tiene dos maneras de aligerar esas exigencias (sexuales) una de ellas, la más importante es a través de la palabra, la otra, es la acción. Por tanto se podría afirmar que para el caso de los estímulos el aparato psíquico encuentra la o las respuestas adecuadas, pero para el caso de la pulsión no hay respuesta adecuada. Cabe aclarar que la palabra, el acto de hablar, es también una acción.
Otra diferencia importante que se deriva de lo anterior es que para los estímulos existe un objeto en norma, para la exigencia pulsional el objeto en tanto de borde, esta perdido por lo que puede ser cualquier objeto (fetichismo). Ese objeto funciona, en tanto elemento fetiche, para exacerbar el deseo.
Un ejemplo que utilizo para dar cuenta de esto es:
Un león es todo para una leona y al revés, solo se aparean para el fin reproductivo y la perpetuación de la especie. En cambio, en el sujeto hablante, una mujer no es todo para un hombre y al revés. Siempre hay un resto, un punto de falta y desencuentro que desarmoniza el lazo.

Freud elaboraba la configuración interna de las pulsiones a partir de cuatro elementos, a saber:

1-     El objeto de la pulsión es: desde donde parte la atracción.
2-     La meta de la pulsión es: el camino o recorrido que se toma para alcanzar la satisfacción con dicho objeto.
3-     La fuente es: lo más somático de la pulsión vendría a ser el organismo en tanto resto afectado por lo simbólico. Un cuerpo otro que incluye, y a su vez excluye al organismo.
4-     El drang que es la fuerza pulsionante, la exigencia de trabajo y motor, el apremio de la vida, sería otra manera de pensar un acercamiento a la noción sexualidad.

La pulsión es autoerótica, el organismo afectado por el lenguaje pasa a ser cuerpo erógeno, del mismo modo y así como la sexualidad tiene un alcance más vasto que incluye a lo genital y a su vez lo excluye, la noción de cuerpo incluye a la de organismo, este último queda subvertido y mortificado, el objeto se perfila desde el comienzo como un objeto perdido, objeto de borde dado que si fuese un objeto en norma, estaríamos en el plano de la naturalidad. (Vida animal)
Con la pulsión queda inaugurada la sexualidad, ésta se encuentra ligada a la parcialidad que caracteriza al Trieb Freudiano. 
Concepto central en psicoanálisis que anula y excede, precisamente, la diferencia anatómica entre los sexos cuya oposición para la función genital es pene-vagina, en cambio en la función sexual la oposición es pene ausencia de pene, la lógica del falo-castrado, es por eso que las fases del desarrollo, de la libido trascienden el orden natural, ubican tiempos diferentes en la constitución del sujeto. (Nachtraglich) la sexualidad se constituye a partir de dos oleadas.
La  pulsión nunca puede ser objeto de la conciencia, solo puede serlo la representación que es su representante. La representación palabra.
La constitución básica de la pulsión anticipa una insatisfacción constitutiva, el objeto definitivo  de la pulsión no es el de la satisfacción plena, esta negado por razones de estructura, no es el originario sino subrogados de esté. El encuentro con el objeto es siempre un reencuentro. No hay adecuación entre el sujeto y el objeto.
¿Por qué no hay satisfacción plena? Porque existe una diferencia fundamental entre el placer de satisfacción hallado y el pretendido. Entre lo buscado y lo hallado hay un resto que anticipa ese punto de falta que motoriza al deseo humano.
¿Qué motivo tendrían los seres humanos para dar otros usos a sus fuerzas pulsionales, si de cualquier distribución de ellas obtuvieran una satisfacción plena, total?
La parcialidad es siempre en relación al fin totalizante de la reproducción,
su meta es el vaivén (drive) con que ella misma se estructura, sale de la fuente y vuelve a la fuente, si la meta es la reproducción, la satisfacción que asume la pulsión es alcanzar la satisfacción sin alcanzar la meta.
Fuente y meta se coordinan sostienen el trayecto pulsional en el cual se gana el placer paradójico que caracteriza a la satisfacción de la pulsión. En el recorrido “drive” para alcanzar la satisfacción aparece lo que es del orden del lenguaje ver-verse y ser visto.
Fuente-meta, estatuye el objeto hueco de borde como una boca que se besa a sí misma. Ejemplo de esto es el chupeteo, el mamar con fruición, el bebe a pesar de sentirse saciado sigue mamando de la teta. El adormecimiento es un acto paradigmático de la sexualidad infantil conforma uno de los caracteres decisivos de la misma cuyo apuntalamiento está en la satisfacción de las necesidades biológicas. El niño al mamar con fruición se adormece a pesar de que en un momento esta saciada la necesidad del organismo, sigue chupando, una boca que ya se anticipa como zona erógena.
Las características de la sexualidad infantil son:
El autoerotismo, es decir, la búsqueda de placer en el propio cuerpo, el placer de órgano a partir de las zonas erógenas que indica que está en juego el objeto parcial de la pulsión cuya marca ubicamos en la pérdida y separación que constituye la experiencia primaria de satisfacción, la vida del sujeto es un camino signado de “pérdidas”, que estructuran su vida anímica asume un valor estructurante que se da en la primerísima infancia, de cero a seis años, en ese momento que se dio en llamar embarazo ex tópico (fuera de lugar) constituyente de esa subjetividad, inaugurada por Freud. Esas pérdidas continúan durante toda la vida del sujeto. Otra característica es que cumple una función estructurante del aparato psíquico, y cuando mencionamos las desviaciones de la satisfacción decimos que es aberrante.
Al comienzo Freud parte del modelo reflejo cuya homeostasis daba cuenta de que en términos energéticos el aumento de tensión se siente como displacer mientras que la descarga como placer, el aligeramiento es a través de la palabra y la acción. Pero en estos ensayos Freud advierte que en los actos previos al coito hay un aumento de tensión que se siente como placer. Entonces, se entiende que a mayor tensión-mayor placer una peculiar mezcla de placer displacer sensación de satisfacción en el dolor.
Lo que va a dar cuenta de la satisfacción pulsional y el goce del más allá.
Con la construcción de la primera tópica queda inaugurado el aparato psíquico para el psicoanálisis, el esquema del peine y la pulsión dan cuenta de que la homeostasis no le alcanza para explicar el funcionamiento de dicho aparato que se perfilaba ya desde antes en la obra el principio de placer-displacer que a su vez, mas adelante y con la conceptualización de las dos enmiendas, tampoco le alcanza, de ahí el trabajo de (1920) Mas allá del principio de placer y la segunda tópica Yo, Súper yo y Ello, cabe aclarar que tanto el modelo reflejo como el principio de placer- displacer no caen, sino, que quedan incluidos, por así decir, en el más allá del principio de placer que es el que gobierna la vida anímica de los seres humanos.

Acerca del pasaje del trauma a la fantasía: Este pasaje continúa en la senda de la pregunta por la causa y a su vez no implica el abandono de lo traumático en su obra, más bien va a tomar un valor estructurante y constante.
En su investigación Freud se ve conducido a postular que no hay inocencia en la vida infantil, ya en la primera concepción etiológica se anticipa allí el valor sexual, la necesidad de abordar una revisión sexual, conducirá  a Freud a construir el concepto de pulsión. Por ahora en 1905 introduce el concepto de pulsión y fantasía que adquiere un valor de verdad, que sustituye a la de la realidad objetiva. En el viraje que se pronuncia deja de lado la influencia del otro exterior. Plantea dos condiciones infantilismo y sexualidad, se articulan a partir de la redefinición de la seducción que lejos de perderse y a la luz de su correlato con la pasividad, nos conducirá a la sexualidad infantil, la estructura de la pulsión y su implícita noción de transindividualidad.
La importancia recae entonces en eso algo otro que excede al recuerdo, que no pertenece al mismo y hace que la sobredeterminación escape al recuerdo. En esta otra pieza distinta al recuerdo, tales fantasías no son retoños de un recuerdo de eficacia  inconsciente sino que derivadas también de la escena sexual infantil, se conocen, se confiesan como una realidad que se siente penosa, por que se relacionan con escenas de goce.
Caído así el mito de una supuesta inocencia infantil, la concepción solidaria a la opinión popular de la sexualidad cede el paso a la teoría de la libido, de ahí que se quiebra la equiparación sexualidad igual genitalidad.
Hubo entonces una época en Freud que sobreestimaba los sucesos efectivamente acaecidos, pero a partir de aquí y en su lugar en cambio, distingue los espejismos mnémicos de las histéricas, que nada tienen que ver con las huellas de los hechos reales.
El estatus otorgado a la vivencia infantil deja de ser el de un suceso realmente acontecido, la fantasía de deseo ocupa un lugar central, cobra preeminencia la realidad psíquica sobre la material.
Como dijimos la diferencia sexual y genital, donde lo sexual son pulsiones parciales que inauguran las zonas erógenas, mientras que lo genital está al servicio de la reproducción biológica humana, conservación de la especie, coito.
Ya no hay inocencia infantil Freud dice el niño es un perverso polimorfo, este es el marco que precisamente define a la pulsión y su valor estructurante para todo hablante ser.
La sexualidad en tanto pulsional pasa por las redes de la palabra, la pulsión es autoerótica y parcial, el objeto que la funda se perfila como objeto opuesto a lo plenamente satisfactorio. Anula toda regencia anatómica, el proceso de sexuacion no es del orden natural, la pulsión inaugura un cuerpo erógeno, cuerpo simbolizado, un cuerpo retóricamente organizado.

En Introducción al narcisismo Freud plantea una serie universal y fundamental donde podríamos ubicar al psicoanálisis en su conjunto, dicha serie reza así:
              
               Autoerotismo                       Libido del Yo                    Libido de Objeto
                                                      Imagen especular de sí             Otro totalizado


Las teorías sexuales infantiles, las características de la sexualidad y la parcialidad de la pulsión hay que ubicarlas en el autoerotismo, que está de antes, a esto se le suma no en términos evolutivos sino inclusivos, la libido del yo, en un nuevo acto psíquico que va a estar relacionado con el advenimiento al lenguaje y a posteriori la elección del objeto. En esta serie ubicamos el narcisismo primario, lo que no se cede de la libido del yo y el narcisismo secundario que lo ubicamos en la reversibilidad. Entre la libido del yo y la de los objetos debe haber una reversibilidad que entendida como dinámica da cuenta de un estado de salud aparente y cuando hay detenimiento en esa dinámica podremos hablar de patologías sobre todo narcisisticas.
Freud diferencia el registro del amor del campo de los requerimientos pulsionales que están en su base.
“Toda vez que el objeto originario de una moción de deseo se ha perdido por obra de la represión suele ser subrogado por una serie interminable de objetos sustitutos, los cuales ninguno satisface plenamente.”
La cosa Das Ding” resta como núcleo en la economía libidinal y funciona como extranjero al júbilo que la totalidad de la imagen representa. Lo notable es que constituido el autoerotismo la actividad sexual desasida de la nutrición resta una parte considerable que ayuda a preparar la elección de objeto y así restaurar dicha pérdida (el objeto Das Ding) el pecho en tanto ese objeto inicial se vuelve paradigmático de todo vínculo de amor. Permutar el objeto de las pulsiones parciales por un objeto único, fue necesario introducir al otro para que el yo se constituya esa especular relación de duplicación.
El narcisismo se funda en la identificación del otro semejante. La identificación nos viene del Otro.
La madre en tanto primer objeto de amor para ambos libidiniza al bebe y lo lanza al deseo, cuando esto no ocurre hay patología.
En 1905 Freud nos dice que el Narcisismo ha de ser incluido dentro la teoría de la        libido. La noción de libido yoica se vuelve accesible al estudio analítico cuando ha encontrado empleo psíquico, es decir, el paso del Yo al Objeto su investidura y nuevamente al Yo, la Reversibilidad, Freud equipara esta movilidad con la normalidad
Introversión-retracción donde amarse a sí mismo es la característica esencial del narcisismo.
Introversión, neurosis.
Retracción, son afección narcisisticas no puede encontrar camino de regreso a los objetos. (Psicosis)

Citando a J. Lacan:
“Lo que diferencia a la sociedad animal de la sociedad humana, es que esta última no puede fundarse en ningún vinculo objetivable debe incorporarse la dimensión intersubjetiva como tal”[2]

Este objeto perdido que queda inaugurado es el que engendra una diferencia estructurante entre lo buscado y lo hallado, esto es precisamente lo que estructura al deseo en tanto humano opuesto al “wunsch” anhelo. Es el orden simbólico o su des-orden lo que determina ese espacio de encuentro parcial con el objeto. Es dentro del orden de la palabra, en su interdicto que el inconsciente tal como Freud lo definió muestra al deseo. La pulsión, se articula alrededor de ese objeto parcial como instrumento de la ganancia de placer (Lustgewin) y oscila entre la variabilidad y la fijación.
Recién en 1920 Freud. Redefine la noción de pulsión que introdujo en 1905 allí veremos que el interior-exterior del objeto parcial Das-Ding de la pulsión será anterior desde el punto de vista lógico, no cronológico, al registro del narcisismo que a diferencia de este no es observable y no tiene representación por la imagen.
El deseo en tanto como lo piensa el Psicoanálisis se desliza y desplaza dentro de la cadena Significante (Desplazamiento), como no realizado por definición, y a condición de poder realizarse ahí en lo no dicho en ese lugar de hiancia, de agujero, de precipitado, de abismo que inaugura el sujeto del Inconsciente esté sujeto se encuentra en todos sus dichos como parletre por fuera del objeto que lo causa, por fuera de la sobredeterminación Psíquica.
En el origen la muerte de la cosa por la palabra, muerte de eso que éramos, pérdida e inauguración a la vez,  momento no fechable para el advenimiento de un sujeto, momento no cronológico, que está dado por el trauma, que resta y está por fuera de la posibilidad de ser dicho, es lo que da origen, se ubica allí en el seno del proceso primario, en el lugar mismo de la cosa “causa”, de la cual todo depende, todo lo que sigue, hasta la fenomenologización de esa estructura.
La pulsión es justamente el montaje a través del cual la sexualidad participa de la vida Psíquica y de una manera que es de estructura de hiancia característica del Inconsciente

Dice Lacan:
“Dos extremos de la experiencia analítica lo reprimido primordial es un Significante. Y aquello que se erige encima para constituir el síntoma podemos considerarlo siempre como el andamiaje Significante. Lo reprimido y el síntoma son homogéneos, siempre reductibles a funciones Significantes.
En el otro extremo está la interpretación que concierne a ese factor dotado de una estructura temporal especial que trate de definir mediante la metonimia (desplazamiento, cadena asociativa,  asociación libre) en su término la interpretación apunta al deseo. En el intervalo esta la sexualidad. De no haberse manifestado la sexualidad, en forma de pulsiones parciales, como lo que domina la economía de este intervalo, nuestra experiencia no sería más que una mantica.”[3]

(Más que un espacio entre dos establecido para la comprensión, la imaginarizacion, no sería más que un espacio quimérico, donde el sentido y el entendimiento seria lo que prevalezca), en detrimento del ser, del sujeto del Inconsciente y su deseo.

“La legibilidad del sexo en la interpretación de los mecanismos Inconscientes es siempre retroactiva” el Nachtraglich Freudiano.[4]

La estructura del tiempo del análisis tal como la formula Freud y posteriormente Lacan, da cuenta de un futuro anterior.            
El complejo de castración es el nombre de la caída del primado del falo. El niño se confronta subjetivamente con la falta, es la representación de una pérdida, representación inconsciente de la pérdida estructural.
El amor es la sublimación del deseo, es una demanda incondicional de presencias y ausencias, es metáfora, dar una cosa por otra, es el fundamento que entre dos seres se intenta construir para velar la relación imposible que se mantiene a nivel de la pulsión. Lo inefable del amor nos expone a una perdida que engaña en cualquier momento de la vida. Es dar lo que no se tiene a quien no es. La oposición fálico-castrado es opuesta a la oposición genital pene-vagina donde la desmentida y renegación es anterior a la propia sexuacion. Como cada sujeto asume su propio ser sexuado.
La perversión es un referente de la pulsión en la vida humana. Cuando se da el desvío respecto del objeto y de la meta podemos hablar de perversiones en tanto negativo de las neurosis.
Relación entre neurosis, normalidad y perversión esto es lo que nos aportan Los tres ensayos.
La sexualidad infantil rompe con el mito de la inocencia infantil, sino que su perversión polimorfa es la que va a definir la estructura misma de todo ser hablante.
La sexualidad en tanto pulsional pasa por las redes de la palabra (constitución subjetiva) es el lenguaje que mortifica esa pura biología, que inaugura un cuerpo erógeno, en tanto zona retóricamente organizada. Otra elemento a tener en cuenta que es de suma importancia y de alguna manera correlato de lo antedicho es que la diferencia entre la necesidad, la demanda y el deseo.
El organismo, su fisiología etc. tiene que ver con la necesidad, mientras que la demanda es la formulación de esa necesidad, el orden simbólico, la brecha que existe entre la necesidad y la demanda da cuenta de la moción de deseo. 
Es un cuerpo fragmentado por los efectos del ordenamiento simbólico, esa inseminación simbólica que da cuenta de un orden absolutamente distintivo del orden natural y del plano de la necesidad. Hay que recordar que el lenguaje preexiste al neonato.


“No existe, en psicoanálisis, en relación a la interpretación, más criterio de verificación que comprobar si el análisis marcha o no. ¿Pero cómo saber si un análisis funciona? Hay una manera:Entender que ocurre en la transferencia, la relación analítica por antonomasia.Dicho de otra manera: el criterio de verificación es que la relación analítica funcione, que marche hacia adelante, que se habrá una historia, que el sujeto en cuestión puede andar en dirección a su deseo. Desde Franco a otros censores ustedes saben, hay mucha gente que se preocupa en general para que la gente no tenga historia. Y yo me temo que quienes se ponen del lado de los amos son los mismos que temen por las garantías. El analista no le pide al paciente que sea serio en su decir. Sino al revés que se errático, que asocie libremente en fin.”


La demanda es la formulación y el pedido de análisis, donde lo que está en juego son los avatares de la situación transferencial que es el pivote del tratamiento, que hace a la dirección de la cura, una puesta en marcha de la historia jamás formulada por parte del analizante, el amor también se pone en juego en la relación transferencial con el psicoanalista, que opera como posibilitador de las asociaciones del paciente. Al decir de Oscar Masotta para que se abra una historia, se reescriba y que el sujeto en cuestión pueda andar en dirección a su deseo.







Bibliografía

S. Freud. Neuropsicosis de defensa T.III Amorrortu Editores
S. Freud. Tres ensayos de una teoría sexual T. VII Amorrortu Editores
S. Freud. Introducción al narcisismo T. XIV Amorrortu Editores
S. Freud. Pulsiones y destinos de pulsión. T. XIV Amorrortu Editores
J. Lacan “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” Seminario 11 Ediciones paidos.
J. Lacan “Los escritos técnicos de Freud” Seminario I Ediciones Paidos.
O. Masotta “Lecciones de introducción al Psicoanálisis” Editorial Gedisa
E. Mendez  “Introducción al Psicoanálisis” en blogspot.com.ar







[1] El resaltado es mío. La noción de fronterizo anticipa y va a dar cuenta que la pulsión se asienta sobre un “borde” topológico  entre el organismo y el cuerpo és las dos cosas al mismo tiempo cuyo drive en tanto energía, dinamismo y empuje se desplaza por el sistema de huellas  que alude a la hipótesis o representación auxiliar que Freud cita como analogía en sus primeros escritos. De ahí la noción de facilitación somática que de algún modo indica la relación entre en el organismo y el cuerpo. 
[2] Jacques Lacan  “Los escritos técnicos de Freud” Seminario. 1 Pág. 325 (1953-1954)
[3] Jacques Lacan Seminario 11 pág. 183 (1964) Ediciones Paidos.
[4] Ídem. Ob. citada

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