jueves, 10 de noviembre de 2016

Los que fracasan al triunfar. Los sueños de angustia

Los que fracasan al triunfar
Los sueños de angustia
(presentado en el IX congreso de estudiantes de psicología, Universidad de La Habana) 

Prof. Eduardo Méndez
                                                                                
                                                                         El éxito, el fracaso, esos dos impostores…
                                                                                                                      J. L. Borges

Introducción:
Este trabajo se centra en la problemática de los que fracasan al triunfar y de la problemática de la angustia que está en su causa. El titulo de la investigación es: “El lugar del cuerpo, la palabra y la sexualidad en sujeto que presentan desordenes cardiovasculares (DCV), específicamente infartos” (IAM), que anticipa una praxis y una concepción de sujeto. Partimos de un sujeto que no es el sujeto de la medicina, es posible decir que lo excede, un sujeto dividido que es gobernado por otra instancia, que oprime a su yo, que maneja su conducta, su voluntad, un sujeto que tiene angustia, que tiene necesidad de ser escuchado; pero que no consulta, es probable que estos sujetos no sepan cómo se manifiesta, que se siente en el cuerpo, cuando esa angustia irrumpe y no da tiempo, es decir sorprende al sujeto.
Por un lado, la angustia frente a la esencia de la instancia moral (Súper yo).  Detrás de todo episodio que “agujeree”, que lastime el cuerpo está presente la angustia. Los poderes del destino, las contingencias de la vida. Cuanto más profunda es la marca más grita el cuerpo. Por otro lado, la angustia en la función onírica, el trabajo del sueño. El deseo y su lugar en la trama anímica. Todos soñamos, a pesar que muchos  sujetos no recuerden sus sueños.

Problema:
He tomado para dar cuenta de lo mencionado, con el propósito de elaborar algún esclarecimiento, echar luz diría, para responder estos interrogantes el testimonio de algunos pacientes que padecieron Infarto Agudo de Miocardio (IAM) con los cuales se llevó a cabo en el marco de la investigación,  una entrevista semidirigida  que explora lo anímico, lo psíquico, lo que está más allá del organismo, a partir de determinadas variables en relación a la hipótesis de trabajo. Trescientas entrevistas son el referente empírico de dicha exposición. La hipótesis, o mejor dicho el supuesto, es por qué algunos pacientes que tienen dos o más factores de riesgo según el saber Médico no hacen infarto.
Estas variables son, entre otras, la vida onírica, las pérdidas, el lugar del cuerpo, si alguna vez hicieron algún tipo de terapia Psicológica, Psicoanalítica, o de otro tipo, “es decir, si fueron derivados por el médico en los casos que hubo consulta, a realizar tratamiento Psicológico”, las problemáticas del “amor” en general, relaciones de pareja, fraternales, con todos sus avatares, como también el grado de implicancia narcisistica (Narcisismo) en relación con el cuerpo. La problemática de la angustia y los  síntomas específicos que tengan alguna relación con la afección.
A tal efecto, en principio citaré algunos párrafos de dichas entrevistas, con el fin de articularlos con las conclusiones de la investigación en un primer avance.
Estos párrafos tienen relación con la Angustia, las pérdidas (duelos), el cuerpo, y a posteriori citaré algunos párrafos acerca de los sueños de estos pacientes cuyos relatos son testimonio de sueños de angustia, trataré de esclarecer brevemente la diferencia esencial entre un sueño cuya función está más cerca de la realización del deseo y los sueños que interrumpen el dormir; que serían los sueños de angustia.  
El abordaje y el marco teórico es Psicoanalítico, con aportes de la medicina en general y específicamente la cardiología. A continuación se presentaran párrafos de las entrevistas llevadas a cabo con los sujetos que padecieron infarto, con el fin de analizar los fragmentos del discurso que permiten construir reflexiones e hipótesis de trabajo y abordaje.                                                                   

Párrafos entrevistas: 4 (Casos)
Ante la pregunta:
¿Podría describir alguna circunstancia en relación con su afección?
Masculino 70 años. Responde:
A mí nunca jamás me había pasado nada, casi ni tuve gripe, pero ese día yo había tenido una gran alegría y como me imagino me exploto, yo hace mucho tiempo que alquilaba, y mi único sueño que me quedaba en vida era dejarle una casa propia a mis hijos, y nietos, ese día volvía de pagar mi última cuota. No sabes lo que se siente después de tanto tiempo tener una casa propia…[1]



Masculino 65 años: Responde:

Me agarro un dolor en el pecho….justo el día que a la mañana había comprado pasajes para visitar a mis nietos e hijo en Paris algo que deseaba tremendamente… y programaba pasar unos días con una mujer que me encantaba…. Tiene que ver con mi vida escupir para el techo.

Masculino 57 años. Responde:
(Hizo silencio y pensó unos segundos)
La verdad no. Cuando me descompuse estaba esperando que me vengan a buscar porque me iba a cazar a Entre Ríos con unos amigos y los estaba esperando.
(Hizo una pausa) Lo único que se me ocurre es que el día anterior le había terminado de pagar a un antiguo empleado que me había hecho un juicio y esa mañana estaba muy aliviado de haber terminado con ese problema, pero no se si esto tiene algo que ver porque antes muchas veces había sentido grandes alivios y nunca había pasado nada…

¿Podría describir alguna circunstancia o suceso en relación a su afección? malas noticias, situaciones imprevistas, perdidas, duelos, etc.
Masculino 59 años Responde:

Si en esos había tenido malas noticias. Respecto al casamiento de mi hija, su novio la había dejado y eso me provoco una gran depresión porque faltaban pocos días para el casamiento.

Estos son cuatro testimonios de pacientes que relatan el episodio Cardiovascular (IAM) a posteriori de una vivencia de plenitud, de alivio profundo, de sensación de pérdida y/o felicidad. Que nos conduce a la reflexión a aquellos profesionales de la salud que estamos interrogados por la clínica actual, sus encrucijadas, que portan los signos de una época  signada por la angustia, las perdidas, y factores que se relacionan con dicha época que confluyen y conforman lo específico del síntoma actual. Estadísticas alarmantes indican que los sujetos que presentan infartos aumentan, no solo en cantidad, sino que además es una de las principales causa de muerte en nuestro país. A su vez la edad de los enfermos es cada vez menor tanto en mujeres como en hombres.
Surgen como interrogantes, cuál o cuáles pueden ser las causas, la naturaleza, el origen de dicha problemática, indudablemente son múltiples, tantas como la singularidad de cada sujeto. Por ejemplo:
La medicina sostiene y con razón, que aquellos sujetos que presentan determinados factores de riesgo están más propensos a sufrir un ataque cardiaco.
En tanto esto nos preguntamos:
¿Por el lugar del cuerpo?
¿Cómo entiende el cuerpo por un lado la medicina, específicamente la Cardiología y como lo entendemos nosotros los Psicoanalistas?
Otro interrogante del que parto, es qué pasa con aquellos sujetos que no presentan esos factores de riesgo o alguno de ellos y no hacen o hicieron infarto o episodios cardiovasculares de otra naturaleza; dicho de otra manera, sujetos que fuman, que son hipertensos, obesos, que tienen síntomas específicos de Stress etc. que no hacen infarto. Hay que mencionar que hay factores de riesgo que son modificables, como estos que acabo de mencionar y hay factores de riesgo que no son modificables,

Los no modificables son:
  • La edad.
  • El sexo ej. Ser mujer mayor de 55 años. Ser hombre mayor de 45 años.
  • El factor hereditario.[2]

Los factores de riesgo modificables son:
Diabetes, Hipertensión, Obesidad, Sedentarismo, Tabaquismo, Colesterol, Stress, es decir, la suma de ambos diez en total que a su vez se subdividen en múltiples patologías y conductas mórbidas. Tanto el médico cardiólogo, como el psicólogo y el psicoanalista se topan en la clínica con los efectos, las consecuencias, el aspecto fenomenológico de estos factores de riesgo, es el caso de la hipertensión por ej. Valores que indican alteración episódica o permanente en la presión arterial 150/100, en el caso del stress, o la obesidad, conductas compulsivas de distinto orden. Que en cada caso exigen la atención urgente y con riesgo de vida. Cada uno de estos factores tiene su causa en lo anímico (angustia). No obstante, ese factor hereditario que no es solamente biológico, es de suma importancia para nuestra visión de la problemática, y nuestra concepción de sujeto, tanto desde el punto de vista epistemológico como científico.
            ¿Qué quiere decir esto? En el caso del factor hereditario biológico la información se vectoriza a través de la disposición genética. Pero por otro lado hay un factor aun más determinante que es también un factor hereditario pero no biológico, es posible afirmar que: ese otro factor hereditario es psíquico y/o anímico que incluye a esas variables que hacen a la hipótesis de esta investigación. Donde su vector es como se inscribe en lo psíquico, en lo anímico el antecedente cardiovascular de una o dos generaciones que preceden al enfermo en cuestión: padres, abuelos. “O aun cuando no haya antecedentes de episodios cardiacos.
A modo de síntesis: “La enfermedad medica se vectoriza a partir del o los datos genéticos (ADN) en tanto la enfermedad mental, psíquica y/o anímica se vectoriza tanto en el (ADN) como en el lenguaje”.
A medida que se va desarrollando lo anímico, por así decir, el sujeto está expuesto a factores traumáticos, que son escenas y vivencias que hacen a la estructura Psíquica. No podemos pensar lo Psíquico-Anímico hereditario sin mencionar el factor traumático, el lugar de las escenas traumáticas, esas marcas que son el resultado de escenas del pasado casi siempre olvidado “Los recuerdos son casi siempre encubridores” que no han podido ser tramitadas por el sistema Percepción-Conciencia (el yo) con su respectiva fisiología, es decir por el sujeto, es en este aspecto, que eso anímico deviene y va a ser la base que estructura todo lo demás, el sujeto es un sujeto por venir. Donde ese pasado olvidado es fundante y determinante. Está instalado en el aquí y ahora. Es la infancia que no ha podido hacer “nada” con esas marcas. En ese momento no había Psiquismo, o por lo memos estaba en desarrollo. “Un punto a tener en cuenta es que en  la vida adulta, el psiquismo ya plenamente conformado sostiene Sigmund Freud (1926) no nos protege del retorno, o mejor dicho de la irrupción de angustia”.
  
No es esta la única manera en que puede exteriorizarse el estado de angustia, que se mantiene la más de las veces latente para la conciencia, pero en continuo acecho. También puede irrumpir de pronto en la conciencia, sin ser evocado por el   decurso de las representaciones, provocando un ataque de angustia. (…) de esta combinación, el paciente destaca ora un factor, ora el otro, se queja de” espasmos en el corazón”, “falta de aire”, “oleadas de sudor”, “hambre insaciable” etc., y en su exposición es frecuente que el sentimiento de angustia quede completamente relegado o se vuelva apenas reconocible como un “sentirse mal” o  “un mal-estar”.  (…) Solo consigno aquí la lista que yo conozco del ataque de angustia.

A)    Ataque de angustia acompañado por perturbaciones de la actividad cardiaca, palpitaciones, arritmia breve, taquicardia persistente, hasta llegar a estados graves de debilidad del corazón que no siempre es fácil distinguir de una afección cardiaca orgánica; pseudoangina pectoris, de un espinoso diagnostico.
(…) por ej. A un hombre le da un ataque cardiaco cuando recibe la noticia de la muerte de su padre [perdida][3], y desde entonces lo aqueja la neurosis de angustia (…).   (Freud. S. 1894-1895: 95)

Mencione el punto (a) solamente que indica Freud en la lista de 9 puntos Donde cita a los síntomas que acompañan o son el subrogado del ataque de angustia. Dentro del cuadro de las neurosis de angustia, que son los que hoy en la actualidad prevalecen en la clínica y cuyo síntoma principal es la angustia en derredor de la cual se ubican los distintos síntomas. Lo que destaco como sumamente importante es que para el sujeto (su yo) se tornen reconocibles  estas manifestaciones en el cuerpo del estado sentido de angustia, para poder hacer algo con ese mal-estar, o con ese sentirse mal, que Freud menciona, es decir, lo esperable es que pueda poner en palabras eso que lo excede. Esta angustia esta entonces desviada de lo Psíquico. Por eso invade al cuerpo.
De lo anterior se deprende que hay que dirigir la mirada a las causas que en cada caso responde a una singularidad, a una historia que es la de cada individuo que está hecha de esas marcas, y de lo que el sujeto hablante ha hecho con ellas. La prehistoria de cada sujeto. Cada sujeto porta esa infancia, que obviamente ya paso, pero que determina.  
Las personas están atravesadas en la vida diaria por los avatares de la modernidad, con todo lo que ello implica. Nadie está por fuera de esa realidad. “Situaciones, e innumerables circunstancias, tantas como sujetos existen, de Stress, de angustia, de incertidumbre, de inestabilidad, de inseguridad, de frustraciones y ausencia de reconocimiento etc.”
Sujetos que responden a una época signada por un cuerpo maquinizado, en situación extrema, un cuerpo ausente en tanto sede de sensaciones, emociones etc. No hay lugar para las percepciones del propio cuerpo, el cuerpo no para, no hay registro del cuerpo. ¿Qué hace la Conciencia en tanto sede de percepciones con eso? Nada, todo “pasa” rápidamente no hay lugar para el detenimiento. ¿Si no hay registro del cuerpo como se pueden prevenir episodios de este tipo? Son episodios del orden de la irrupción en un cuerpo que no está registrado por el sujeto, el cuerpo asume otro estatuto. No se puede hablar del cuerpo, porque tiene un estatuto de extrañeza, de rareza. Es un resto, es esa parte de una parcialidad que escapa a la palabra. “Hábleme de su cuerpo” no hay palabra para este disparador, el cuerpo no interroga al sujeto, solamente lo porta. ¿Somos un cuerpo, o tenemos un cuerpo?
Si nos posicionamos desde el saber de la medicina podríamos decir que somos un cuerpo, es el mismo cuerpo con el que nos topamos en la clínica, pero hay algo otro que está de antes, es lógicamente anterior que hace de ese cuerpo otro estatuto, tenemos un cuerpo, el sujeto no es solo lo que el mismo dice de él es también un cuerpo representado.
Personas que no pueden disfrutar gozar de los logros que obtienen,  cuando consiguen una meta propuesta, algo deseado muy profundamente inexplicablemente aparece algo del orden de la sorpresa, trágica diría, algo del orden del síntoma que no retorna, que no permite equilibrio alguno que sobrepasa al sujeto y que por tanto lo abole. Eso traumático (escenas-marcas) que nos constituye, no retorna, no deviene de lo reprimido. Es la angustia que conlleva un resto somático que no puede ser articulado por lo Inconsciente. Es posible plantearse los siguientes interrogantes: ¿Una falla en el narcisismo? La autoestima ¿Tal vez? O, dicho de otra manera… ¿Qué pasa con el narcisismo de estos sujetos que no indican ningún factor de riesgo considerable, pero no obstante transitan el episodio cardiaco? (IAM).
Indudablemente hay cierta rigidez en el narcisismo que se conecta a su vez con el cuerpo, que hace de este otro lugar. Un cuerpo enigmático, un cuerpo en exceso. El estatuto Imaginario y Real del cuerpo atravesado por el lenguaje. El cuerpo es un Real.
Es explicable que un sujeto enferme a partir de una frustración, una denegación de algo muy profundamente anhelado, enfermedad que es producto de un conflicto entre las exigencias pulsionales y el yo. Es esperable que aquel sujeto que no se cuida (en términos de lo que se prescribe como tratamiento médico, dietas, caminatas, esparcimiento, etc.) estando presentes los factores de riesgo transiten el episodio  cardíaco, pero se tornan inexplicables, como decía, cuando como psicólogos psicoanalistas tenemos la experiencia de que hay sujetos que enferman precisamente cuando se les cumple un deseo hondamente arraigado y profundamente perseguido.
    
 El trabajo analítico nos muestra fácilmente que son poderes de la conciencia moral  primero, luego el sentimiento inconsciente de culpa, por último el Súper yo, los que  prohíben a la persona extraer de ese feliz cambio objetivo (dato empírico de la realidad) el provecho largamente esperado. (Freud S. 1916: 325)

El sentimiento Inconsciente de culpa y necesidad de castigo se conjugan con la imposición de un superyó hipersevero que aniquila el deseo y arrastra a la desdicha y el padecimiento moral por ejemplo pagar la última cuota de la casa.

            Por tanto el trabajo Psicoanalítico enseña que las fuerzas de la conciencia moral que llevan a contraer la enfermedad por el triunfo, y no, como es lo corriente, como la frustración, se entraman de manera intima con el complejo de Edipo, la relación con el padre y con la madre, como quizás lo hace nuestra conciencia de culpa en  general. (Freud, S 1914-1916: 337)
     
En dichos casos es innegable la conexión necesaria y contingente a la vez, entre el hecho y el episodio cardiaco (IAM) es insoportable el alivio, la dicha…para estos sujetos, enfermedad y éxito no pueden ponerse en duda.  (Freud S. 1916: 323)

En estos casos coinciden en que la contracción de enfermedad subsigue al cumplimiento de deseo y aniquila el goce de éste. La confrontación con el deseo implica ser soporte de la falta, el exceso –de felicidad- “no hay nada más insoportable que una semana de dicha plena” como exceso energético vale como perturbación económica desorganiza y divide en demasía y el yo no puede funcionar como pantalla protectora, fracasa como pantalla reguladora y hace explosión en un órgano corporal. La marca hace que el cuerpo grite. El factor económico alude a cantidades, montos de energía psíquica, que el aparato debe tramitar.

Como decíamos cuanto más muda fue la marca, más grita el cuerpo:

La contradicción entre esas experiencias y la tesis según la cual el hombre enferma por frustración no es insoluble. El distingo entre una frustración exterior y una interior la cancela. Cuando es removido en la realidad el objeto en que la libido (Energía Psíquica) puede hallar su satisfacción, estamos ante una frustración exterior. En si, es inoperante; no es todavía patógena mientras no se le asocie una  frustración interior. Esa frustración interior se anuda con el pasado olvidado casi siempre encubierto, las escenas infantiles. En el sujeto hay algo del orden del goce que hace que no haya una nítida línea entre lo interior y lo exterior, esos espacios se confunden. La frustración tiene que partir del yo y disputarle a la libido a otros objetos de los que ella ahora quiere apoderarse. Solo entonces se engendra un conflicto y la posibilidad de contracción de una neurosis, es decir, la posibilidad de una satisfacción sustitutiva por el desvió a través de lo inconsciente reprimido. Por consiguiente la frustración interior entra en cuenta en todos los casos, solo que no produce efectos hasta que la frustración exterior real no le haya preparado el  terreno. (Freud S.1916: 324)

En esos casos excepcionales en que los hombres enferman con el triunfo, la frustración interior ha producido efectos por sí sola y aun ha surgido únicamente después que la frustración exterior cedió lugar al cumplimiento de deseo. Aquí resta algo sorprendente a primera vista pero, ante una consideración mas detenida, advertimos que en modo alguno es inhabitual que el yo tolere un deseo por inofensivo que sea mientras éste arrastra su existencia como fantasía y parece alejado del cumplimiento en tanto que se defiende con fuerza contra él tan pronto como se acerca el cumplimiento y amenaza hacerse realidad.
La diferencia respecto de las situaciones bien conocidas de la formación de neurosis reside solo en que, en los otros casos, unos incrementos interiores de la investidura libidinal hacen de la fantasía hasta entonces despreciada y tolerada un término oponente, mientras que en nuestros casos para el estallido del conflicto es dada por un cambio exterior real. “Lo traumático es aquello que se suscita en el afuera que no está discernido dentro”. Lo interior, excluido, lo ex-timo al decir de J. Lacan. Es un punto de exterioridad no encontrado, por así decir, en lo interior, es decir, ausencia de representaciones que den cuenta de eso que está pasando. Tramitar las escenas, o sencillamente las cosas que nos angustian.
Quizá a partir de los párrafos citados y de los casos mencionados podríamos establecer alguna articulación entre la angustia como causa y el sentimiento de culpa que menciona Freud en estos sujetos, es decir, lo que en la obra va a ser el súper yo en tanto resto y heredero del complejo de Edipo.

Existe toda una serie de traumas donde el factor decisivo para el desenlace quizá sea la diferencia entre los sistemas no preparados y los  preparados por sobreinvestidura, ya voy aclarar que significa esto, claro que a partir de cierta intensidad del trauma, esa diferencia dejar de pesar. (Freud S. 1920: 31)

Que valga como aclaración lo siguiente:
Los procesos secundarios, léase Consciente y Preconsciente son los sistemas preparados por sobreinvestidura, es la representación palabra, es decir, cuando el sujeto encuentra palabras para proferir su mal-estar, para poner en palabras algo del orden de la angustia del dolor, del padecimiento, los sistemas no preparados remiten a los procesos primarios léase lo Inconsciente.
Esa energía es la que el aparato intenta ligar de continuo cuando lo traumático adquiere cierta intensidad, en otro términos cantidades hiperpotentes, (Angustia), volúmenes hipertróficos de energía, esos sistemas quedan abolidos no hay posibilidad de contrainvestidura, de ligar las cantidades de energía y por ende  exceso de goce anómalo que habla en el cuerpo y lo perfora.
Entre las condiciones de angustia, hay otras que en modo alguno están destinadas a ser sepultadas, sino que acompañan a los seres humanos durante toda su vida por ejemplo la angustia frente al superyó. Con la segunda tópica el súper-yo tiene la función de la conciencia moral y se reconoce en el sentimiento de culpa la expresión de una tensión entre el yo y el súper-yo. Pensado en términos causales lo siguiente:
Sentimiento inconsciente de culpa necesidad de castigo son pacientes que muestran un comportamiento extraño. En ellos prevalece la necesidad de estar enfermos, no quieren resignar la condición de tales y “el padecer que la neurosis conlleva es lo que la vuelve valiosa para la tendencia masoquista”.  Dicho sentimiento inconsciente de culpa es mudo, “no se siente culpables”, sino enfermos. La necesidad de castigo es su exteriorización y esa necesidad se satisface mediante castigo y padecimiento. El padecimiento moral se sostiene en un factor hipermoral, del cual no sé es consciente.
Una cosa es pensar la angustia como afecto y otra muy distinta es pensarla como traumática, esta ultima desestructura al sujeto, al yo, lo abole. Esa angustia primordial está en el inicio de la constitución del sujeto que es testigo de esa historia primordial de cada sujeto, donde se juega el deseo de los padres, en tanto función lógica. Esta función alude a una posición subjetiva, dicho de otra manera, qué lugar ocupa el hijo en el deseo de esos padres. Escenas primordiales que hacen al fantasma que enmarca el deseo de cada sujeto.
Escena de seducción: ¿Qué fui para el otro?
Escena de castración: ¿Cómo deje de serlo?
Y por último, ¿de qué pacto amoroso vengo?, ¿de qué Real vengo? Estas escenas tienen una clara y determinante relación con el lenguaje, en tanto, vector, como ya mencione.
La realidad psíquica pasa a ser la decisiva en detrimento de la facticidad de los sucesos. La realidad material de las escenas no es más que realidad Psíquica el pasaje del trauma a la fantasía no implica el abandono de lo traumático. El trauma va a quedar del lado de la estructura. El valor de verdad que le otorga a la fantasía sustituye a la realidad objetiva. Entonces qué papel va a tener el Inconsciente. Hay que dejar de concebirlo como el simple reservorio de sucesos traumáticos localizables en la biografía del sujeto.
    
“En inhibición síntoma y angustia” (1926)
 Freud nos dice, o parece decirnos, que la angustia es la reacción-señal ante la pérdida de un objeto. Y enumera- perdida del medio uterino que se produce en bloque con el nacimiento-pérdida posible de la madre considerada como objeto-perdida del pene-perdida del amor del objeto-perdida del amor del súper-yo.[4]  Ahora bien ¿Qué les dije la ultima vez para introducirlos en una cierta vía que es esencial captar? Que la angustia no es la señal de una falta, sino de algo que es preciso concebir (…) ¿no saben ustedes que no es la nostalgia del seno materno lo que engendra la angustia, sino su inminencia? Lo que provoca la angustia es lo que nos anuncia, nos permite entrever, que volvemos al regazo. No es la presencia ausencia de la madre, su alternancia… Lo más angustiante que hay para el niño se produce precisamente, cuando la relación sobre la cual él se  instituye, la de la falta que produce deseo, es perturbada, y esta es perturbada al máximo cuando no hay posibilidad de falta, (…) pero ¿qué nos enseña aquí la experiencia sobre la angustia en su relación con el objeto del deseo, sino que la interdicción es tentación? No se trata de pérdida del objeto, sino de la presencia de lo siguiente – los objetos, eso es algo que no falta.   La del amor del súper-yo, con todo lo que se supone que comporta en la vía llamada del fracaso. ¿Qué significa esto sino que lo temido es el éxito? Siempre se trata del eso no falta. (Lacan J. 1962-1963: 11)

Se trata de que lo insoportable sea la presencia del objeto, por eso la angustia nos es sin objeto. La angustia es un anterior lógico que nos constituye, la estructura de la angustia está en la causa. El súper yo porta el germen de la autoridad (la ley, su interdicción), es la introyeccion de un padre que deviene apersonal que es portador de la norma, por así decir, lo que está bien, lo que está mal, eso que nos coloca en sociedad, pero hay una cara del súper yo que es hipersevera y cruel, que somete al sujeto. Es la cara de goce que excede cualquier explicación racional, cosas que se repiten en la vida, que  sorprenden. Y que colocan al sujeto ante eso que le pasa en posición pasiva (masoquismo).
    
En el texto el problema económico del masoquismo Freud distingue tres tipos de   Masoquismo. Erógeno, Femenino y el Moral.
Especialmente el masoquismo moral en el cual el sujeto, debido a un sentimiento de   culpabilidad Inconsciente busca la posición de víctima. (Freud S. 1924: 141)


A continuación citaré  párrafos testigo de la vida onírica, de estos pacientes. 

Ante la pregunta:
¿En general desde su infancia que podría contar sobre sus sueños?
Masculino 55 años Responde:
No recuerdo como eran mis sueños. Solo recuerdo uno que lo soñaba frecuentemente debería tener 5 años y lo habré soñado más de 4 veces siempre igual. Soñaba que yo entraba al placar y detrás de este, atravesando la pared había otro mundo, un mundo de fantasías, creo que era como de dibujos animados, pero cuando me despertaba lo hacia un poco angustiado y me preguntaba ¿Por qué soñaba siempre eso?

Ante la pregunta:
Femenino 36 años Responde:
¿Tuviste algún sueño recurrente feo de pesadillas, levantarte angustiada?
Si y es uno recurrente en ciertos momentos de mi vida es otro de los que recuerdo de chica y que apareció de nuevo antes del infarto y es como un espíritu al que no veo pero sé que está ahí y que se me viene encima y no tengo forma de escapar me despierto muy angustiada y te lo cuento y mira mi piel, realmente me pone mal.

Ante la pregunta Responde:
¿La regularidad del sueño ha sido la que me dijiste?
Si en mi infancia antes del infarto varias noches seguidas.

Ante la pregunta. Responde:
 ¿En particular algún sueño recurrente?
Masculino 47 años Responde
Si el que me caigo de la escalera para atrás. En un pozo sin fondo y me
despierto. Que corría y no avanzaba, que me tenía que agarrar del piso para avanzar y no podía.
Soñé hace poco que estaba en un lugar solo y perdido y que no sabía para donde ir, y nadie me podía ayudar.

Ante la pregunta:
¿Qué podría decir usted acerca de los sueños?
Masculino 51 años (.) Responde (:)
Cuando tenía 7 u 8 años durante un tiempo recuerdo que soñaba muy seguido que me caía al vació y en el momento de la caída me despertaba es lo único que me acuerdo no me es posible recordarlo mucho, incluso este que te conté lo recuerdo en general, no con muchos detalles.

Ante la pregunta: ¿se le ocurre algo?
No se me ocurre nada el sueño que te conté para mi eran pesadillas, se que despertaba llorando y eran muy recurrentes.

 Ante la pregunta:
¿En general desde su infancia que podría decir usted sobre sus sueños?
Masculino 29 años Responde:
Algunos puedo recordar si, quizás uno en particular pero no tengo puntuales en sí, puede ser alguno…

¿Puede describirlo?
En general en muchos sueños siempre me muero, nunca puedo ser salvado por nadie es una circunstancia bastante fea… Uno que recuerdo bien es justo en que iba con unos amigos en un auto y que se venía un camión encima y nos matamos, lo peor es que yo me veo y tranquilamente sé que estoy muerto, pero no podía remediarlo y ese es uno que me ocurrió bastantes veces,  y me levantaba muy sobresaltado, pero ese sueño lo recuerdo bastante.

¿Desde cuándo, con que regularidad?

Creo que…, no te podría decir bien, pero desde muy chico, alrededor de 7; 8 años

Ante la pregunta:
¿Ingiere alguna medicación para conciliar el dormir nocturno?
Si en este momento estoy tomando, con una dosis leve que me fueron sacando a medida que transcurría el tiempo.

Ante la pregunta:
¿En general desde su infancia que podría contar sobre sus sueño?
Masculino 55 años Responde
Por lo general no recuerdo los sueños. El sueño que recuerdo, porque se repitió en reiteradas oportunidades es el de tratar de correr gritando, por algo que me daba bastante miedo, y no poder. Ahora, porque estaba asustado no lo sé. Además ahora que pienso, cada vez que me despertaba lo hacía bastante angustiado pero no recuerdo porque.

Ante la pregunta:
¿En general desde su infancia que podría contar sobre sus sueños?
Masculino 53 años Responde
De mis sueños solo recuerdo algunos imágenes, pero nada preciso solo estar hamacándome en una plaza y de repente encontrarme a una altura muy, muy grande y desde ahí caer y caer.

¿Le ha sido posible recordarlos?

Si, el sueño que te mencione antes fue muy recurrente en mi infancia, por tal razón es que lo recuerdo.

Ante la pregunta:
 ¿Podría describir algún tipo particular de sueño que haya tenido de angustia de despertar etc.?
Además del sueño de la hamaca que fue bastante recurrente en mi infancia, luego en la adolescencia había empezado a tener sueños en los cuales me secuestraban, otros me veían envuelto en una guerra, cosas por el estilo que me llevaban a despertar muy angustiado y asustado.

Ante la pregunta:
¿Qué podría contar sobre sus sueños?
Masculino 65 años Responde
Si mira la verdad que no me acuerdo de nada, sabía que soñaba pero nunca me acorde de nada de lo que soñaba

¿Algo más que le parezca relevante?

Ah sí (se incorpora) algo que me olvide de decirte…yo, antes de que me pasara esto, no dormía nada…no…, la verdad es que dormía muy poco 2 -o 3 horas. Dormía un rato y ahí me levantaba y me ponía a dar vueltas por la casa arreglaba algo que tenía que arreglar, no se cualquier cosa porque no podía dormir mas.

Ante la pregunta:

¿Toma medicación para conciliar el sueño?                                                  
No ahora estoy mejor una de las pastillas que estoy tomando es para eso. y muy bien muy bien estoy durmiendo unas 5 o 6 horas por día bien…

Ante la pregunta:
 ¿En general desde su infancia que podría contarme sobre sus sueños?
Masculino 63 años Responde
He soñado tantas veces…no en realidad he soñado cosas que nunca hubiese pensado, estos días también tuve sueños que uno ni se imagina que puede soñar pero recuerdo uno eso si, recuerdo que me caigo de alguna altura y me despierto angustiado, yo se lo había preguntado a un médico y me dijo que puede ser que muchas veces uno se acuesta después de cenar y sueña y le cuesta dormir yo tuve sueños que me despertaba llorando cuando falleció mi mama, yo tenía 17 años, quede muy mal era muy frecuente hasta tenía miedo de soñarlo, ella tenía 43 años cuando falleció, y yo no sabía que era la muerte.

Ante la pregunta:
¿En general desde la infancia que podría contar sobre sus sueños?
Femenino 53 años Responde
Hay un sueño que tengo muy presente que es estar hamacándome en el parque pero no con placer, sino con vértigo. Esa hamaca iba muy alta  y no paraba nunca. Otro sueño lo tuve después de terminar con una pareja: veía la sangre de él después de haberse suicidado, el manchan de sangre me quedo muy marcado.

¿Esta ex pareja se suicido realmente?

No otros sueños que tuve fueron: gatos que saltan sobre el capot de mi coche; y estar pariendo hijos sin pareja. Estoy en la sala de partos pero sin indicios de un novio o marido ni nada (Raquel está separada y tiene una hija adolescente)

¿Qué se le ocurre acerca de esos sueños?

El del suicidio lo puedo relacionar con haber terminado esa relación de una manera bastante conflictiva, con bastantes peleas de por medio. El de los gatos lo relaciono con que les tengo miedo como fobia.

Ante la pregunta:
¿En general desde la infancia que podría contar sobre sus sueños?
Femenino 56 años Responde
Si, el único sueño que recuerdo tiene que ver con mis padres, soñaba muy seguido que ellos se peleaban, cuando los recuerdo me emociono mucho tengo pesadillas pero no las recuerdo si, sé que me despierto muy angustiada, no sé qué decir con exactitud son muy frecuentes y comenzaron después del infarto, tomo medicación para dormir.

La problemática del deseo en Freud indica cuestiones que son de otro orden que las cuestiones del querer o de la voluntad; éstas están más del lado del registro del Yo,  se trata de un deseo del que el sujeto nada sabe, es decir el sujeto en Freud no sabe que sabe, el deseo Inconsciente. Cada vez que soñamos el sueño se presenta como ajeno al yo, con una sensación de extrañeza, esas imágenes no encajan en la síntesis Psíquica, por eso son interpretables, porque a partir de los dichos del soñante se establece un sentido.
En lo que tiene que ver con la vida onírica de estos sujetos presentan alteraciones que van desde lo normal hasta los sueños de angustia, pesadillas, insomnio.
Donde es notorio el fracaso de la función onírica. La falla en la función del sueño que aparece en estos párrafos, son testimonio de sueños de angustia ¿Qué quiere decir que fracasa? Que el sujeto despierta, que no puede seguir en estado de reposo, el aparato no lo puede proteger para que siga durmiendo. ¿Proteger de qué?
De la irrupción de angustia traumática que irrumpe en el aparato y interrumpe el trabajo del sueño.
En una época donde la angustia es borrada del interrogante clínico el objeto de la investigación parte y se interroga por su lugar en este tipo de sujetos. A partir de nuestra experiencia como Psicoanalistas la pregunta que nos convoca es la pregunta por la causa en donde la angustia es fundamental.
Es precisamente desde los sueños donde Freud plantea la construcción del aparato, su tarea, su funcionamiento, elabora e inaugura un sujeto constituido desde otro lugar para la ciencia. El sujeto de deseo Inconsciente.
Digamos que el funcionamiento “normal” del aparato en cuanto a los sueños se refiere es proteger al soñante; el sueño es el guardián del dormir dice Freud. El sueño, su función posibilita que alguien pueda seguir en estado de reposo sin despertar, en estos sujetos hay alteraciones que tienen que ver con la vida onírica, que por supuesto no está desconectada de la vida de vigilia. Estas alteraciones no se solucionan solamente con la posibilidad de tomar una pastilla para conciliar el sueño. La pregunta Freudiana ¿Qué significa que en el sueño el deseo se realiza?
Quiere decir que en el sueño el deseo se articula, en otras palabras,  que el deseo encuentra representaciones en cadena asociativa, la libre asociación, significa decir que en el sueño el Inconsciente trabaja, es el trabajo del sueño que Freud conceptualiza y que anticipa el trabajo del Inconsciente. Decir que el deseo se articula en el sueño, implica afirmar que el deseo se elabora, que el soñante puede simbolizar.
Para cada proceso de excitación Inconsciente hay, pues dos salidas. O bien queda librado a sí mismo y entonces termina irrumpiendo por alguna parte y se procura su excitación una descarga en la motilidad, o se somete a la influencia del preconsciente, y su excitación en vez de descargarse, es ligada por éste. Pues bien esto segundo es lo que ocurre en el proceso onírico.
El proceso onírico es permitido primero como cumplimiento de un deseo del inconsciente, pero si ese “intento” de cumplimiento de deseo se agita en el preconsciente con tanta intensidad que este ya no puede mantener su reposo, el sueño ha roto el compromiso ha dejado de cumplir la otra parte de su cometido. Al punto es interrumpido y sustituido por el despertar pleno.
Es el caso del sueño de angustia,  este testigo en contrario a la teoría del cumplimiento de deseo, cada vez que tropiezo con él, quiero aproximarme a la explicación del sueño de angustia siquiera con algunas acotaciones.
Aun mediando la plena salud Psíquica, el sometimiento del Inconsciente por el preconsciente no es total, la medida de esa sofocación indica el grado de nuestra normalidad Psíquica la existencia de unos síntomas neuróticos nos muestra que los dos sistemas se encuentran en conflicto reciproco, que le ponen termino provisionalmente, es decir, el sueño aparece como una solución a ese conflicto, cuando hay despertar no hay ni si quiera esa solución provisional.
Es instructivo por ej.: la intencionalidad de una Fobia pongamos que un neurótico sea incapaz de marchar solo por la calle, lo que con derecho rotularíamos de síntoma. Ahora bien, suprimamos ese síntoma obligándolo a realizar esa acción para la cual se cree incapaz. Subseguirá entonces un ataque de angustia.
Un cumplimiento de deseo tendría sin duda que brindar placer, pero también cabe preguntar: ¿a quién? Desde luego a quien tiene el deseo. Ahora bien, sabemos que el soñante mantiene con sus deseos una relación sumamente particular. Los desestima, los censura y en suma no le gustan. Por tanto el cumplimiento de ellos no puede brindarle placer alguno, sino lo contrario. La experiencia nos muestra entonces que eso contrario, entra en escena en la forma de angustia.
    
La angustia en los sueños, permítaseme insistir, es un problema de angustia y no un  problema del sueño (Freud S. 1900: 573 n 5)

¿Cuál es el efecto patógeno de las escenas primarias que se activa en el sueño de angustia?
Esa activación que se da en el sueño, de las escenas o imágenes del pasado tienen el mismo efecto que si ella fuera una vivencia reciente, conserva su frescura, esas escenas producen efectos con posterioridad, como si ocurriese en dos tiempos, el actual y el del pasado olvidado, la infancia. Un nuevo trauma y su reedición permanente.
 
 Se le objeta a Freud que habla de sueños de deseo, pero que existen   sueños de angustia, sueños de autocastigo. Una de las fases de su respuesta consiste en decir que por supuesto hay sueños de angustia,  pero lo que funciona para que haya  angustia no es nada diferente de lo que provocaría angustia durante la vigilia. A Freud no le interesa la totalidad de lo que hay en el sueño, sino únicamente su elemento semántico, la transmisión de un sentido, una palabra articulada, eso que
llamo pensamientos del sueño (Gedanken) mente (…)  Para él lo importante es lo que el sueño quiere decir, lo que quiere decirle a alguien…”.(Lacan J. 1957-1958: 20) 

Son citas que se relacionan con el interés de Freud por descubrir la naturaleza del soñar; en su teoría sostenía que esa naturaleza había que buscarla en lo Psíquico,  que el sueño tiene valor de “un mensaje” el mecanismo psíquico del sueño se entrama con el del olvido y con los síntomas en los procesos neuróticos. Es un mensaje para alguien, tiene un sentido.
La angustia de la vigilia se continúa en el sueño, (RD)[5] se podría decir que es la misma, con la diferencia esencial de que en la vigilia hay conciencia, y en el sueño está o no está o asume otro estatuto,  la angustia neurótica proviene de fuentes sexuales. La sexualidad que inaugura Freud, abordada y conceptualizada como diferente de la genitalidad, una sexualidad que es traumática, que excede lo genital, pero que incluye todos sus avatares.
Tenemos pues algunas aproximaciones un tanto esclarecedoras acerca de que aspectos hay que considerar para optimizar la prevención y el tratamiento de estos pacientes.

A modo de conclusión es posible afirmar: 
-Que estatuto asume el registro del cuerpo en estos pacientes. Su ausencia, o el cuerpo es sencillamente de otro.
-La dificultad para conciliar el dormir y las alteraciones del sueño. Sueños de angustia.
-La falla del narcisismo, su rigidez para poder tomar “reconocimiento” de la afección cardíaca. En un 90% de los casos se minimiza el episodio cardíaco, cuando están transitando el episodio cardiaco (IAM), lo refieren a dolores musculares, estomacales, falta de descanso, stress, golpes etc. Como si el infarto le pasase a otro literalmente.
-Pacientes que no hacen o no han hecho ningún tipo de terapia, para poder poner en palabras algo del orden de su dolor o padecimiento. Es la derivación médica que debería estar al servicio de la prevención. Salvo pacientes en emergencia, en cuyo caso debería ser posterior, posquirúrgico o de rehabilitación.
Ante las prescripciones médicas la negativa de poder ponerlas en práctica, ej. Dejar de fumar, caminatas, actividad física, tomar la medicación indicada.
Lo dicho anteriormente da cuenta de que el infarto puede pasarle al otro a mí no. Existe una diferencia fundamental entre el organismo y el cuerpo, cuando falla la derivación a lo psíquico, la síntesis psíquica a través de la palabra prevalece un resto somático que no puede ser articulado, libido no aplicada. Una cosa es el organismo y otra muy distinta es el registro consciente que el sujeto tiene del mismo. 

En función de este primer avance podríamos remarcar la importancia de:
En primer lugar, retornar a la importancia que Freud le otorga a la palabra. Colocar a ésta en el centro del dispositivo analítico. La palabra y su poder catártico, de alivio. Al decir de Lacan de purificación.
En segundo lugar, en función de lo antedicho propiciar el acceso de estos pacientes al dispositivo terapéutico, de tratamiento Psicológico, previo y posterior al episodio cardiaco. La derivación que promueve el trabajo en equipo ya sea dentro de la institución hospitalaria, salitas de primeros auxilios o el consultorio privado. Constituir un proceso comunitario de concientización de las problemáticas que conllevan el riesgo cardíaco.
En tercer lugar, lograr un abordaje interdisciplinario de la problemática, es decir intervenir en forma integrada, pero sobre la base de poder considerar a la vez las diferencias formativas. La cuestión de las patologías cardiacas no son solamente una problemática inherente a la medicina, sino también a otras disciplinas. Esto se puede hacer  extensivo a otras patologías, que signan y marcan lo actual del síntoma y de la época. Donde la medicalización, (específicamente la Psicomedicalizacion) debería ocupar un lugar alternativo, de complemento, que sirva de propiciador de determinados abordajes y tratamientos tanto médicos como Psicológicos.



Bibliografía:
Freud, S 1895: Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado
síndrome en calidad de neurosis de angustia. O.C Tomo III Amorrortu Editores Bs. As. 1992
Fred, S 1900: La interpretación de los Sueños Cap. VII Pto. D O.C Tomo V  Amorrortu editores Bs. As. 1992
Freud. S. 1916: Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo Psicoanalítico Los que fracasan al triunfar. Cap. II O.C Tomo. XIV Amorrortu Editores Bs. As. 1992
Freud S. 1920: Más allá del Principio de Placer. Tomo XVIII O.C Amorrortu editores Bs. As. 1992.
Freud S. 1923: El yo y el ello. Tomo XX O.C Amorrotu Editores Bs. As. 1992
Freud S. 1926: Inhibición Síntoma y Angustia Tomo XX O.C Amorrortu Editores Bs. As. 1992
Masotta O 1999: Lecciones de Introducción al Psicoanálisis Cap. IV: Edit. Gedisa J. Lacan: Seminario V (1957-1958) La censura no es la resistencia. Edit. Paidos Bs. As. 1995
J. Lacan: Seminario X (1962-1963) Introducción a la estructura de la angustia. Edit. Paidos Bs As 1995
Mendez E. 2007: Introducción al Psicoanálisis.
Blog “elpsicoanalisisem.blogspot.com.ar”






[1] Los fragmentos  presentados  son tomados de un conjunto de entrevistadas  realizadas entre el año 2003 y 2009  en el marco de la investigación.
[2] Información proporcionada por un profesional médico con especialización en cardiología en entrevista informal, sostenida en mayo de 2010.
[3] La palabra entre corchetes ha sido agregada por mí con el fin de remarcar la relación de las pérdidas con los factores de angustia detrás de los cuadros cardiacos.
[4] Las negrillas, a lo largo de la cita, son mías, a fin de remarcar la presencia de la pérdida en su relación con la angustia.
[5] Restos diurnos.

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