La
distancia.
No estamos para pensarnos.
Se oye el piar de
los pájaros, como el centavo en la alcancía.
El día no se
decide viento, sol, lluvia y desenlace.
Enseguida sin
distancia, sé que va a pasar, más tarde.
Que hoy.
Tus
ojos no me hablan pero encantan,
los míos
evidencian el espacio sin montañas.
Rasgos
tímidos sin voz que nos tienen a la espera.
Nervios
timoratos de valor que no faltan.
Temblor
de miedo, vemos mirar el encuentro.
Nos provoca la
esperanza nos acercamos a la distancia.
Nos
alejamos, pero sabemos de palabras.
Energías
del pasado saborean la ignorancia.
Hasta hoy.
Ya entramos en el
sueño sin ropas en la ausencia solo cuerpos
de un amanecer más lejano.
Apostamos
bendiciendo lo que callamos,
ahora
siempre cercanos.
Alma
La luna
Médanos
Bosque de Mujer
Alma
Excesos y energía,
grito que obtura al deseo.
El hombre se apasiona.
Rosa de dos cuerpos
se
envélese la tierra.
Bestia que estrangula
y quiebra los
besos.
Amor de nada.
Vida
de pasiones espurias
gula
de secretos y silencios.
Nadie vio tu mirada, tu cuello,
las curvas moldean
al hombre atrapado en la sorpresa.
Ruido de
flores sin vientos sacuden la tristeza
Pobre.
Otras por tu voz hablan,
corazón duro,
alma de dos cuerpos. La luna
Mis
palabras volaban sin aposento, sin descanso.
En ellas, encontré mi voz, inquieto.
Nacen de mi tacto
inseparable del sentido,
distinto.
Sin albedríos caminé por la
selva de fantasmas
añoro y
me paralizo te quiero sin el camino.
¡No puedo!
Juego con las situaciones. Serio y
pensativo,
se
necesita valor para ser cauto pero yerro.
Luctuosa
vida de laberintos sentidos
haces
presente lo ausente las palabras mandan.
Por ti
lo inaccesible del tiempo, se hace presente.
Escribes
el ser. Escribes el silencio,
sin tinta y sin letra.
Sin
modificar tú lugar enseñas el nuevo día
jamás vencido.
Ritmo de silencio que ilumina.
Me lancé al camino.
Médanos
Temblamos
acurrucados.
Petrificados de amanecer.
Ella y yo dormidos en
el acampe, medio fugitivos indomeñados.
Esa noche de
aventura y travesía, despertamos desigual.
Carpa
de sol y adolescencia, alegría traviesa.
Verde ocre de geografía y algún
azul perdido como brújula del destino.
Los médanos cambian
su estética, dialogan con el viento
costumbre
de mareas, lluvias y remolinos.
Nosotros. Inmutables.
Despierto
y ya no estás, ni te pude mirar
después
de perderte y no volverte a encontrar.
Dulce melodía, piel encendida.
Cuánto te extraño…
puedo dejarte perder.
Desapego, animo sencillo ya no te tengo,
fuiste mi sospecha.
Bosque de Mujer
Como hice para no llorar,
para saber, creer y sentir.
Paso
entre mi, dejo fragancias de amor.
Advertido
y sin lágrimas no me oculte.
Era, ¡si
era!... ¡el diablo al revés!
Cortina de
fantasmas, nada supe de mujer.
Tres signos de pregunta
alumbré y dibujé
un
rostro joven.
Rosa y purpura
a la vez
de sombras y perfumes
carmín de celos
y lloré.
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